sábado, 8 de diciembre de 2012

RESPUESTA SEXUAL HUMANA


La respuesta sexual humana es la manera de responder ante los estímulos que
provocan el deseo, tanto de una manera física como desde el punto de vista más
puramente personal, desde la vivencia más intima de ese deseo. Es decir, no se limita
simplemente a una respuesta física sino que comprende una experiencia mucho más
compleja.
Desde el punto de vista físico, estas respuestas se pueden clasificar en función de si
son cambios genitales o extragenitales, es decir, del resto del cuerpo. Pero también es
importante conocer el alcance emocional y psicológico de las relaciones sexuales para
evitar posibles problemas que puedan afectar a la pareja y poder disfrutar de una de
las más gratificantes experiencias del ser humano: el sexo.
Hay que tener en cuenta que los cambios o respuestas psicológicas, son más difíciles
de clasificar en tanto que son vividas de forma personal por cada ser humano en base
a sus experiencias, vivencias y aprendizajes a lo largo de la vida.

RESPUESTA GENITAL Y EXTRAGENITAL.

FASES
Según Masters y Johnson, la respuesta sexual humana, en función de los cambios
que se producen en el cuerpo, pasa por cuatro fases: fase de excitación, fase de
meseta, fase orgásmica, y fase de resolución. No obstante, para tener una visión
completa de la sexualidad normal, es necesario añadir una etapa más a las clásicas
de Masters y Johnson: una anterior a la fase de excitación que es la fase de deseo
sexual. Esta fase es de carácter psicológico, al contrario que las cuatro clásicas, que
son de carácter enteramente fisiológico.
Fase de deseo

Se define como el interés que muestra una persona sobre la sexualidad, es decir,
procede de nuestros pensamientos la estimulación o la postergación de los impulsos
sexuales; estos pensamientos son inducidos por los órganos de los sentidos, en
especial la visión, la cual estimula zonas de ensoñación y la fantasía en el cerebro. A
su vez, existen conexiones con centros de control hormonal, que secretan
especialmente testosterona y luteína que aumenta el deseo sexual. No se observan cambios visibles en el cuerpo durante esta fase, ya que se trata solamente de un
proceso mental.

Fase de excitación 

Comprende la respuesta anatómica y fisiológica que se produce como resultado de
una estimulación sexual que puede ser física o psíquica mediante pensamientos
sexuales. La respuesta de excitación es un reflejo de tipo neurovascular, donde la
mayoría de los cambios que se producen son el resultado de un mayor aflujo de
sangre a los órganos genitales y de los cambios locales de los vasos sanguíneos en
estos órganos. Además de los cambios genitales se producen cambios que afectan al
organismo en su totalidad. La duración de esta fase puede oscilar entre unos minutos,
o una media hora.
En la  mujer, aparece lubricación vaginal, que puede aparecer entre los 10 y 30
segundos después de haberse iniciado la excitación; los dos tercios internos de la
vagina se expanden; se produce vasocongestión de los labios mayores y menores y
aumento de tamaño del clítoris, para facilitar su estimulación. Normalmente, los
pezones de la mujer se ponen rígidos, pudiendo producirse un agrandamiento de los
pechos.
En el  hombre, un aumento significativo en el nivel de testosterona en la sangre,
establece una relación con la excitación sexual, donde el signo físico más destacado
es la erección del pene (el tamaño y la dureza varía de unos individuos a otros, y la
fatiga y la ansiedad pueden hacer variar la excitación), que es producto de la
vasocongestión que llena de sangre los tejidos esponjosos; los testículos se
aproximan más al cuerpo y aumentan ligeramente de tamaño; algunos experimentan
erección en los pezones. Debido al aumento de afluencia de sangre, los genitales
oscurecen.

Fase de meseta

Es un estadio de alta tensión o excitación sexual, a lo largo del cual se suele producir
una nivelación y se alcanza el grado de excitación sexual necesario para que se
desencadene el orgasmo, es decir, en esta etapa, la intensidad de los signos de la
fase anterior aumenta, y la duración de esta fase es muy variable. En los dos sexos,
se da un aumento de la respuesta nerviosa simpática, lo que provoca la elevación de
la tensión muscular, de la respiración, de la presión y del ritmo cardíaco. También se
produce el rubor sexual, un enrojecimiento sobre todo del pecho y la cara, se debe a
un aumento de la circulación de la sangre bajo la piel.
En la mujer, la intensa vasocongestión prepara la plataforma orgásmica, que estrecha
en un 30% o más la abertura de la vagina; el útero se eleva y el clítoris se retrae contra el hueso púbico. Los labios menores se agrandan ostensiblemente; la areola
mamaria se agranda y como se ha dicho aparece el rubor sexual.
En el hombre, aumenta levemente el diámetro del glande, hay un hinchazón en los
testículos, y su elevación total indica la inminencia del orgasmo; en ocasiones aparece
en pequeña cantidad un fluido transparente en la uretra.

Fase de orgasmo 

Es la más corta del ciclo de respuesta sexual, y dura de 3 a 15 segundos. En ésta las
pulsaciones y la respiración llegan a la máxima frecuencia e intensidad.
En la mujer, se caracteriza por contracciones rítmicas simultáneas del útero, el tercio
exterior de la vagina (plataforma orgásmica) y el esfínter anal.
Respecto a ésta, una vez se llega a la fase más avanzada de la excitación o lo que
para otros sería la primera fase del orgasmo, es importante que no se detenga la
estimulación si se pretende llegar al orgasmo.
En el  hombre, los conductos deferentes así como la próstata y las vesículas
seminales inician una serie de contracciones que impulsan al semen dentro del bulbo
de la uretra (fase de emisión).
Éste experimenta una sensación de inevitabilidad eyaculatoria, es decir, la sensación
de haber llegado al límite de su control, tras lo cual se produce la eyaculación (por
contracción del pene y la uretra); durante la misma, el cuello de la vejiga urinaria se
cierra herméticamente para que el semen fluya y no se produzca mezcla con la orina.
Los orgasmos varían no sólo en cada hombre o mujer en particular, sino en distintos
momentos de un mismo individuo.
Muchas mujeres tienen una aptitud multiorgásmica, es decir, la posibilidad de alcanzar
uno o varios orgasmos sucesivos en un breve lapso de tiempo, sin deslizarse del nivel
de meseta de la última fase de la excitación sexual. En cambio, en el hombre el
orgasmo es acompañado de una eyaculación, y se desencadena el periodo refractario,
durante el cual el hombre no puede volver a excitarse. Este período tiene una duración
aleatoria, aunque se suele establecer que dura aproximadamente lo mismo que la fase
de excitación.
Además de la respuesta física, se produce en ambos sexos una respuesta emocional
muy variada, que aparte de sentimientos de placer de gran intensidad, bienestar y
satisfacción, puede provocar como respuesta gritos, llanto o risas. Aunque también es
posible una respuesta mucho más contenida, como una dilatación pupilar fugaz.

Fase de resolución

Durante esta fase, los cambios fisiológicos y anatómicos que aparecieron en las tres
fases anteriores vuelven a su estado normal previo a la excitación, pero, además, esto
se acompaña de una sensación de relajación y de bienestar.
La rapidez de esta fase varía según la naturaleza del resto del ciclo de respuesta
sexual y de otros factores como la edad, velocidad del ciclo de respuesta sexual, etc.
A continuación se muestra la respuesta sexual masculina (izda.) y la respuesta sexual
femenina (dcha.):
 
Si observamos ambos gráficos podremos concluir, que generalmente el hombre con
mayor facilidad alcanza la fase de meseta y el orgasmo, por lo que se puede producir
que el varón tenga su orgasmo y la mujer esté en la fase de meseta y no alcance el
orgasmo, ya que el hombre se encontraría en ese momento en su período refractario
absoluto.
En las tablas 2 y 3 se recogen los cambios que tienen lugar en el hombre y la mujer
durante cada una de las fases de la respuesta sexual (genital y extragenital):
Para expresar gráficamente la respuesta
sexual del hombre y de la  mujer, quedaría
de la siguiente manera:

RESPUESTA GENITAL 

 Respuesta masculina Respuesta femenina
 - Erección del pene, el cual se agranda
 - Los testículos ↑ de tamaño y se
   elevan
 - Los genitales se oscurecen
 - Secreción de las glándulas de
   Cowper
 - Cierre del esfínter interno de la vejiga
 - Eyaculación
 - Lubricación vaginal
 - ↑ el tamaño y longitud de la vagina
 - El glande del clítoris se hace más
   grande y sale del capuchón
 - Separación y aplanamiento de los
   labios mayores, que engrosan y
   enrojecen
 - ↑ de tamaño de los labios menores y
   de su congestión vascular
 - Elevación del útero
 - Enrojecimiento de los labios menores y
   la pared vaginal
     

RESPUESTA EXTRAGENITAL 

 - Erección de los pezones
 - Rubor sexual
 - Tensión y contracciones musculares
 - ↑ de la tasa respiratoria
 - ↑ de la presión sanguínea
 - Contracciones en el esfínter
 - ↑ de los pechos por vasocongestión y
   erección de los pezones
 - Rubor sexual (sobre todo en la piel del
   pecho y vientre)
 - Tensión y contracciones musculares
 - ↑ de la tasa respiratoria
 - ↑ de la presión sanguínea
 - Contracciones en el esfínter del recto

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