sábado, 8 de diciembre de 2012

¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD HUMANA?


Cada época, cada cultura, cada sociedad tiene una manera de entender la sexualidad,
muy relacionada con los valores predominantes en ese momento. Podríamos decir,
por tanto, que existen tantos modelos explicativos de sexualidad como modelos de
sociedad han existido. El concepto de sexualidad se ha ido transmitiendo y
modificando de generación en generación. Esta transmisión, si bien no se ha hecho de
manera formal, es decir, impartida por profesionales, sistemática y con unos objetivos
definidos, se ha ido realizando informalmente, a través de las actitudes, formas de
pensar, valores, opiniones...dando lugar a diferentes modelos de educación sexual.
En el lenguaje corriente la palabra sexo se usa con frecuencia para aludir al varón o a
la hembra (sexo biológico) o para referirse a una actividad física en la que interviene el
aparato genital (hacer el acto sexual). Por regla general, la palabra  sexualidad se
emplea con un significado más amplio que el vocablo “sexo”, ya que pretende abarcar
todos los planos del ser sexual. Al hablar de sexualidad nos referimos a una
dimensión de la personalidad y no exclusivamente a la aptitud del individuo para
generar una respuesta erótica. Somos sexuados desde el punto de vista biológico,
psicológico y social.

Los sentimientos de ternura, de enamoramiento, de acariciarse, las fantasías, los
sueños eróticos, los besos, la masturbación, etc. son impulsos y conductas que todos
podemos sentir a medida que se desarrolla nuestra sexualidad. La forma en que cada
uno desee expresar su sexualidad es una decisión personal y respetable.
La sexualidad no se encuentra localizada en una única parte del cuerpo (aunque
habitualmente se identifica con los genitales). La explicación reside en que algunas
zonas de nuestra piel tienen más terminaciones nerviosas, las zonas erógenas, y por
ello, la piel es susceptible de percibir las sensaciones que, una vez llegadas al
cerebro, se interpretarán y darán lugar al placer o displacer. La zona de nuestro
cuerpo que más placer nos proporciona es la piel, y cada persona lo experimentará de
forma diferente y en lugares diferentes, siendo el cerebro el encargado de recoger y
procesar la información recibida, haciendo conscientes las sensaciones y dándoles un
significado (placer, agradable, orgasmo...). La sexualidad es, por tanto,  una necesidad
básica del ser humano, y aunque es posible reprimirla o negarla, no lo es anularla, y
de todas las posibilidades de expresarla, el coito es sólo una de ellas, pero no la única.
Cada ser humano vive su sexualidad de manera única e individual, y no existen
normas ni modelos a imitar. Cada uno descubrirá el suyo. Aunque el objetivo de la
sexualidad puede variar (procreación, placer sexual, relación convivencial...), éste
puede cambiar en distintos momentos; es decir, a veces el objetivo es la procreación,
otras el placer…
Además, la sexualidad es una realidad en todas las edades, comienza en la
fecundación y termina con la muerte, pero se manifiesta y se vivencia de forma
diferente en las distintas etapas de nuestra vida.

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